El domingo se celebró la entrega de los Premios Goya 2010 y, como ya hicimos un Top 5 de los chicos nominados (al final se llevaron el gato al agua nuestros tres primeros puestos) hoy es el momento de recopilar los 5 looks más atrevidos, elegantes y personales de la noche.
Eso no quiere decir que sean buenos. Con lo espectacular que es, y lo mona que va esta chica siempre, qué poco acertada estuvo Paz Vega con su modelito de Hannibal Laguna. Y el peinado, lo peor. La chica de Lucía y el sexo por lo visto se deja aconsejar demasiado por su marido latinoamericano Orson, y le gustan los excesos. Sin embargo, todo hay que decirlo: se ponga lo que se ponga, sigue siendo un pivón.
El negro se impuso también en el vestuario de María Botto, hermanísima de Juan Diego y, como Paz, sin ninguna nominación, solo de espectadora. Aunque no ha sido de las más nombradas, por lo menos acertó con el estilo, elegante pero con un toque original, y supo elegir un vestido que se adaptara bien a su cuerpo.
La siempre atractiva Maribel Verdú fue de las más enfocadas de la gala, sentada en las primeras filas junto a su marido. La nominada al Goya a mejor actriz principal por Tetro de Ford Coppola llevaba un diseño azul marino y negro -por sorprendente que parezca, no era mala combinación- adornado con volantes. No se llevó el premio, pero estuvo adorable toda la noche.
Lo de Goya Toledo fue lo más. Aparte de tener el nombre indicado para la gala indicada. Llevaba este Elie Saab Alta Costura de 2007. El mismo diseñador que vistió a Verónica Sánchez, de las pocas que iba de corto. Para una noche así preferimos el largo, y si es tan elegante y épico como este vestido, se merece sin duda la plata de este Top.
Y el Oro es para una de las triunfadoras en todos los sentidos: Marta Etura, que ganó el Goya a la mejor actriz de reparto por Celda 211, dio un discurso muy emotivo y además lo dedicó a su chico, el también soberano triunfador por el mismo film, Luis Tosar. Quizá este vestido rojo no de a la dulce Etura toques de mujer fatal como a otras compañeras, pero nadie puede negar que es un Oscar de la Renta en toda regla: personal, nada extravagante, estilizador y elegantísimo. Un 10.














